Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
A las ocho de la mañana, con la autoridad otorgada por la máquina de la verdad y el traje azul oscuro jalonado en verde fosforito, el revisor se dirigía a los anestesiados conciudadanos, firme y seguro: -¿Puede enseñarme su ticket, por favor? Ícaro Ballón,...
“Gracias por este simulacro de vida normal en un mundo normal. Resultó un grato descanso en el camino”, pensó Manuela mientras se despedía de sus esporádicos compañeros el último día de trabajo; dos besos, abrazos, un apretón de manos, risas…; ya estaba...
“Ella sabrá lo que se hace”, leí en las pupilas asombradas de Jaime, mi inminente marido. Sin embargo ya me había decidido. Donar un riñón a mi futura suegra no formaba parte de mis planes, pero con la boda a un giro de hoja de calendario, treinta y nueve...
“¡Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena!”, cantan al unísono los niños de la casa mientras corren alrededor de la mesa, zambomba o pandereta en mano. La algarabía contagia a los adultos –padres, tíos, abuelos-, olvidan...
“Y al otro lado de la ventana, nada de nada”, suspiraba lacónica, “ni el leve rumor de las hojas tocadas por el viento, ni el eco de unas herraduras al chocar contra el empedrado del puente…” En el infinito, todo era cielo, verde espesura y silencio,...
“Muerto pero mío”: el titular, escrito en grandes letras rojas, acompañaba la foto de portada de la tonadillera. Al leerlo, Carlota se sobresaltó; las manos enrojecidas arrugaron la revista; y una lágrima indiscreta se deslizó por el rostro. Emulando...
“Cinco hembras y un varón”, dijo con voz clara y firme mientras intentaba disimular el nervio interior del pueblo al saberse extraña en una ciudad tan grande y desconocida como un mar, y las mujeres estallaron en una risa. A la niña con trabajo de adulto,...
Tres huérfanos sociales desafiaban auspicios navideños. La cándida María, 20 años, todavía arrastraba el abandono de un novio pandillero; Julio, 37 y con el nervio del recién divorciado; Luisa, 28, introvertida, esotérica y pañuelo jipi al cuello por...
“Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado, ya lo verás”: Sus palabras, reblandecidas a media noche por el alcohol, se filtraban por las esquinas de su aliento. Crujía la cama y, espíritu maldito en busca de la oscuridad protectora, se...
Con cuidado para que no se le caigan los alfileres, la Srta. Magda gira un poco el talle y revisa la caída del traje de novia en el espejo. Esta vez ha pedido a la costurera que le cubra la espalda con organza de seda; a pesar de todo, entiende la pobreza...
-Antes de que vuelva papá, sube esas persianas y descorre las cortinas... Las manos de la vieja crujen al sacarlas del embozo como ramas secas, pero no se queja. Señalan un punto impreciso de la esquina de la habitación. Allí, unas pupilas de animal acorralado...
-Ese maravilloso viaje que le habían prometido… -Molesto, interrumpe su lectura con un sonoro golpe de libro- ¿Me estás escuchando? –grita. Ella, toda miedo, abre los ojos y da un respingo en la silla, que tambalea: -Sí, sí, claro que le escucho–La mueca...
I. Cinco minutos después de arropar a Laia en la cama, el tsunami de su llanto inundó el comedor. El presentador vio irrumpido su programa televisivo; sillas, mesa y restos de una cena quedaron flotando; los padres, sorprendidos en plena discusión, acudieron...
Cada mes de abril, cuando por fin parece que el bálsamo del tiempo ha cicatrizado y asumo resignada mi rutina rutinaria, recibo una carta donde afirma haber dejado de quererme. Es una carta escueta, bien escrita, de letra pulcra, sin demasiadas florituras...
Y nada más existió hasta el próximo tren, ni tan siquiera una tarta de cumpleaños, el crepitar de unas palomitas de maíz o un bucólico paseo campestre. Nada; como si los años transcurridos no tuviesen más sentido que la caza del objeto de culto. Ya en...
A mi mujer no le gusta que le fastidie sus estrategias y conseguir plaza para las gemelas en aquel colegio privado estaba muy complicado. El día de la visita del director, perfumó la casa y nos disfrazó de familia modelo. Incluso intercambió durante unas...
Son las doce horas, un minuto y quince segundos. Aunque incapaz de contar los días desde mi encierro en esta caja aséptica, una alarma interna me pone sobre aviso. Miro a hurtadillas el reloj de muñeca de mi madre que se refugia en los ajetreos del papel...
“La noche es una estrella en tu cucharilla” En aquel callejón, hipnotizada por las luciérnagas de sus pequeños ojos, la voz de Iñi sonó pretendidamente sensual. Obviando el olorcillo indigesto del alcantarillado cuando amenaza tormenta, un cosquilleo...
Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. “¡Me voy!”, gritó en pleno mal de Sambito. Del impulso al levantarse, temblequeó la mesa de caballete, ya de por sí inestable, y el pelotón de fichas rompió filas. Cazó al vuelo algunas desertoras...
Manuela despertó con la cabeza envuelta en una nube de resaca. Desorientada, buscó el origen de la luz diurna. Con la pesadez de un animal dolorido, miró su entorno a través de un guiño y se dio cuenta de que, bajo los efectos de un vino tinto del Alt...
Si mi alma fuera pájaro, volaría a tu lado cada madrugada. Si mis brazos fuesen alas, quizás percibirías su batir en el alféizar de tu ventana. Pero Dios no quiso crear ave para acompañarte con su alegre (o su triste) trinar, sino frágil materia humana....
-Buenos días, Manuela –saluda Mario, conductor de autobuses-. Un café, por favor. Mientras Manuela prepara las pastas, comienza el lento goteo de clientes somnolientos. De pronto, J.C se presenta con un grito: -¿Ya cogiste el número de Navidad?, mira...
Un apuesto joven a quien besó en los labios con dulzura de pronto se convirtió en rana; sobresaltada, despertó. Miró al otro lado de la cama y vislumbró, entre la penumbra y un vago recuerdo empañado por la resaca, a Raúl durmiendo plácidamente, al son...
“Así son las cosas, chica”, intento consolarme para, acto seguido, recriminarme: “¿Y quién me mandará meterme donde nadie me llaman?”. Mi naturaleza irreflexiva no puede evitarlo, y pasa lo que pasa. Conocí a Nacho en el trabajo. Tal y como le estrechaba...
“Dime, mamá, ¿y cuándo será el incendio?”, pregunta María con pequeños tirones a su única falda por debajo de las rodillas. “Shhh”, le manda callar la madre apoyando su orden con el dedo índice sobre sus todavía maquillados labios. En el ascensor, sintió...