Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
“No, claro que no queremos”, respondía Isabelica, la mayor, en no mbre de sus hermanos. Dando un respingo de orgullo, se despedía: “Nos vamos pa la casa,chacha. Andad con Dios”. Los platos sobre la mesa, humeaban sustancia. A veces, al Alvarico, el pequeño,...
Leer el postCon cuidado para que no se le caigan los alfileres, la Srta. Magda gira un poco el talle y revisa la caída del traje de novia en el espejo. Esta vez ha pedido a la costurera que le cubra la espalda con organza de seda; a pesar de todo, entiende la pobreza...
Leer el post-Antes de que vuelva papá, sube esas persianas y descorre las cortinas... Las manos de la vieja crujen al sacarlas del embozo como ramas secas, pero no se queja. Señalan un punto impreciso de la esquina de la habitación. Allí, unas pupilas de animal acorralado...
Leer el postCuando, como cada tarde, regrese su padre, la tortilla de patatas con cebolla, esponjosa y torrada, presidirá la mesa. Impregnará la casa con su aroma y matará el olor a lejía: ese es el plan. Con el mal de San Vito todavía metido en el cuerpo, deja el...
Leer el postEn la línea de la curva de la onda de tu pelo, sin tú quererlo, me siento para presidir el lento suceder del mundo. Atalaya para el héroe, me mezo a tu paso y dirijo cada uno de tus pensamientos. Adoro el juego infantil y volátil de las hebras de tu flequillo,...
Leer el post“¡Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena!”, cantan al unísono los niños de la casa mientras corren alrededor de la mesa, zambomba o pandereta en mano. La algarabía contagia a los adultos –padres, tíos, abuelos-, olvidan...
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Es primera hora de una mañana de invierno. El frío entibiado por la contaminación urbana nos espera a la salida del metro, donde una luz turbia nos recibe a nosotros, pequeños autómatas somnolientos de mirada perdida. Sin embargo, no es un día triste;...
Leer el postA las ocho de la mañana, con la autoridad otorgada por la máquina de la verdad y el traje azul oscuro jalonado en verde fosforito, el revisor se dirigía a los anestesiados conciudadanos, firme y seguro: -¿Puede enseñarme su ticket, por favor? Ícaro Ballón,...
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