Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Las cortas patitas puntean la acera como la estela de una mosca sobre el cristal de una ventana. Levita orgullosa la mascota, creyéndose cancerbero de los deseos de su dueña. Su largo pelo, de un marrón irreverente, ondea al ritmo de sus pasos, que ella...
Leer el post-Y castiga sin postre al gigante. –Articula cada palabra con el orgullo de la lección transmitida. –Colorín colorado, este cuento se ha acabado. –Su voz es un susurro cantarín en medio de la penumbra de la habitación. Una sonrisa de satisfacción se le...
Leer el postY nada más existió hasta el próximo tren, ni tan siquiera una tarta de cumpleaños, el crepitar de unas palomitas de maíz o un bucólico paseo campestre. Nada; como si los años transcurridos no tuviesen más sentido que la caza del objeto de culto. Ya en...
Leer el post
Era aquella una hermosa habitación, con numerosas ventanas por donde entraba mucha luz. Incluso en las noches más oscuras, de tanta luz filtrada durante el día, la habitación azul resplandecía: camuflada entre las paredes, entre el yeso y la pintura,...
Leer el post
Don Raimundo Pelayo de Cantés, fiel a su profunda creencia presbiteriana de que el futuro de todo hombre está predestinado desde el día de su nacimiento, decidió aprovechar la sonoridad de su nombre y apellidos, ideados con la finalidad de ser impresos....
Leer el post
Tal vez si hubiera preguntado dónde, me habría confesado la verdad. No lo sé, en aquel momento tampoco lo pensé. Cuando entré en la sala de interrogatorios, olí el perfume de la arrogancia de quien se cree invulnerable y capaz de superar cualquier obstáculo....
Leer el postUna vez más, seré sincero: he olvidado todo episodio acaecido durante mi infancia. Si analizamos en profundidad esta amnesia, deberíamos concluir con que el motivo es un indudable estado de felicidad, es decir, fui feliz y fui bello, resultando ambas...
Leer el postEscritor frustrado La bala, en la sien y, a sus pies, el manuscrito de otra novela inacabada. 21 de enero de 2011 El músico La bala, en la sien; fundido en negro y desfile de títulos de crédito. Bartolomé Quijano observa desde su butaca el revoloteo de...
Leer el post
-Estoy triste porque sé que nunca me meteré ahí –Los cuatro años de Laura, cargados de melancolía, señalan el agua del mar. Se pone sus gafas de sol con montura rosa chicle y deja desfallecer su espalda sobre la toalla como una auténtica Lolita. Mientras,...
Leer el post
Esa que ahora entra es la señora Angelita: “Buenos días, Sra. Angelita, ¿qué va a ser?, ¿un café con leche y un croissant?, ahora mismo se lo llevo “, le digo cada día, más o menos a la misma hora. La Sra. Angelita siempre camina un poco encogida, con...
Leer el post