Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
“Totalmente, totalmente…, to-tal, el total, los totales”, se escudriñaba el cerebro María, bolígrafo en boca y posición de pensadora. Un ligero tic le hacía golpear con la punta de sus zapatos nuevos el suelo. “Plas, plas, replás” resonaba en el silencio...
Sonó el teléfono como siempre suena en medio del silencio, con su timbre abrupto e inesperado, porque, cuando esperas la llamada, nunca llega y, cuando el tiempo pasa, ya no esperas nada: La voz controlada de la enfermera desde el hospital, la confirmación...
Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto, rayano en lo imperceptible, mientras la noche respira con su extraño crepitar sobre el celuloide. Desde el otro lado de la puerta, Steve acude, por fin, a su llamada y ella, con la...
En un pueblo que se llamaba Visavis, celebraban La Convención. Los lugareños, absorbidos por su rutina el resto del año, adornaban calles y balcones como si protagonizasen una secuela de Bienvenido Mr. Marshal. Allí se reunirían anónimos representantes...
Muere un atardecer más, el sol se esconde y el cielo, sólo finito en el borde de mi mirada, por fin descansa. Todo empezó en una de mis crisis existenciales: perdido en la vorágine de la fama, me ofrecieron presentar El explorador, una serie de documentales...
“¡Al diablo!”, soltó en un arranque de furia; giró sobre sí mismo y se marchó, ofendido y orgulloso. El eco del llavero al caminar resonaba cual botafumeiro en iglesia, junto a los cánticos de bienvenida procedentes de megafonía. Atónitas, tras la reja...
"La última alma humana ha muerto", anunció el televisor. La voz en "off" flotaba, espíritu errante, sobre el fondo azul y frío de un estudio desierto. Seguidamente, la imagen se distorsionó y un ruidillo monótono, de antena mal sintonizada, invadió al...
“Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo”, imploraba la pequeña, mientras escondía la cara en el regazo de su abuela. La vieja, con la mirada perdida y el perenne temblor de su mano derecha, permanecía en su sillón ajena a la niña y al trasiego...
No puedo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento, siempre al tocar de las campanas. A veces, hasta creo escuchar el sonido metálico de la llave y, seré tonta, me sobresalto. Cierro el libro y entiendo que es hora de cenar. Ahora, me cuesta llenar...
Durante más de un año Manuela tuvo tres libros sobre su mesita de noche: una novela histórica, otro de narrativa contemporánea y un clásico universal bastante aburrido. Todos los sábados, como al resto del piso, les sacaba el polvo. Al cogerlos se sentaba...
Toca jotas, otra vez, como cada último domingo de mes. El resto se reparte entre sevillanas, bailes de salón y diferentes variedades de salsa. La función, siempre, por la tarde; durante la semana, clases y ensayos. Ayuntamientos, fiestas populares y centros...
-Hola, hola, – saluda Felipe con su perenne sonrisa – hola, Manuela. Si no fuese por ese deje infantil presente en la estela de sus palabras y esos pasitos cortos y algo arrastrados, Felipe pasaría por uno más a la espera del autobús. La raya del pelo...
-Ya te he dicho que…,-e intenta modular el tono hacia la contención Luisa, apoyada en el quicio de la ventana del piso superior, no puede ver la cara. Es limpiadora y cada día, hacía las doce, hace un descanso para fumarse un cigarrillo; cada día, mientras...
“La noche es una estrella en tu cucharilla”, leyó Maruja tras los rigurosos minutos de concentración. De pronto, mientras ella balanceaba el plato en el aire, me vi como la heroína de una novela romántica, música de fondo incluida. Vuelta en mí, ansiosa...
Modas María se encuentra perdida en el extrarradio de la ciudad. Resiste las fluctuaciones de la economía gracias a los bailes de salón de pensionistas en su segunda juventud. Siempre es una incógnita predecir el resultado del cierre del año. A finales...
Como tantas veces había hecho de niño, fue a la cocina con la efervescencia en la mente de reencontrarse con aquel toque a nuez moscada en la bechamel de la madre. La humedad del otoño lo había despertado con dolor de huesos y había pasado la mañana zapatilleando...
La noche es una estrella en tu cucharilla; de cada una de sus cinco puntas, pende el misterio de tu nombre. Aventurero de tu cuerpo me sumerjo, sin temor al vértigo que provoca, y navego en el fondo plateado que rodea las coordenadas de tu ombligo. El...
Deseo 1 Keridos Reyes Magos: Os eskribo en nombre de una komuna kompuesta por tres parados. Tras el pelotazo inmobiliario, hemos okupado una kasa cerkana a la kabaña de protekción oficial donde vivíamos hasta hace unos meses, kuando las lluvias la derruyó....
En la línea de la curva de la onda de tu pelo, sin tú quererlo, me siento para presidir el lento suceder del mundo. Atalaya para el héroe, me mezo a tu paso y dirijo cada uno de tus pensamientos. Adoro el juego infantil y volátil de las hebras de tu flequillo,...
Por fin quietas, las medias de Marisa caían como desfallecidas, rendidas de tanto trasiego, sobre el respaldo de la silla. En la oficina, enloquecía con el simple susurro deslizante de sus piernas que, a modo de hilo musical, la acompañaba al aproximarse....
¿Puedo quedarme con sus juguetes?, se adivinaba en la entonación de los primeros balbuceos de la pequeña Nuria, apoyados en el brillo límpido de su mirada. Apenas hacía día y medio, había aprendido a sostenerse en pie, pero prefería la seguridad del suelo...
Cuando, como cada tarde, regrese su padre, la tortilla de patatas con cebolla, esponjosa y torrada, presidirá la mesa. Impregnará la casa con su aroma y matará el olor a lejía: ese es el plan. Con el mal de San Vito todavía metido en el cuerpo, deja el...
Una vez más, seré sincero: he olvidado todo episodio acaecido durante mi infancia. Si analizamos en profundidad esta amnesia, deberíamos concluir con que el motivo es un indudable estado de felicidad, es decir, fui feliz y fui bello, resultando ambas...
Al oír el timbre, Raúl suelta de golpe la cuchara de su tazón de leche de antes de ir a la cama y corre impaciente hacia la mesita del teléfono. El padre lo vigila, indulgente, desde la cocina. -Buenas noches, mami –. Su cara de travieso y su bosque de...
Por el color de su melena la conocen en la cafetería donde desayuna, en el kiosco y la panadería de siempre, en la nueva carnicería con ínfulas de delicatesen que parece prepararse para un desfile Dolce & Gabanna , y hasta el mecánico, con su olor a óxido,...