Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Todavía recuerdo con nostalgia el refugio de mi infancia. Lo construí yo mismo en El Lado Oscuro del bosque, suspendido por el follaje de la copa más alta, para jugar a héroes y villanos fuera del alcance de las reprimendas de mi madre. Allí me escondía...
En Joan i la Ramona Ya es Navidad en El Corte Inglés, anuncian en el televisor. La piel de Joan es un pliego seco; sus manos, indecisas, temblequean al mesarse la barbilla. Pasa su mujer, pequeñita y afanosa, y en sus ojos curiosos renace la duda: - Ja...
-Con nuestro mecánico de confianza. –Los labios bisbisearon al oído del maestro, como si en la soledad del estudio debieran ocultarse de alguien. Leonardo arrugó la frente y entornó los ojos en busca de un significado a las palabras. Acompañada por el...
Este gordo ocupa mucho lugar, por eso nunca lo traigo. Al principio, un cepillo de dientes y el peine de púas no molestaban. Luego, con el inicio de la primavera, Raúl me ofreció, generoso, un cajón de su mesita donde guardar unas bragas de repuesto y...
-Y castiga sin postre al gigante. –Articula cada palabra con el orgullo de la lección transmitida. –Colorín colorado, este cuento se ha acabado. –Su voz es un susurro cantarín en medio de la penumbra de la habitación. Una sonrisa de satisfacción se le...
-Por lo que más quieras, lávate bien esas manos antes de acostarte –gritó su madre desde otro lado de la puerta. Por un momento, sintió el peso de la culpa: ¿Y si era cierto que era capaz de escudriñarte el pensamiento? Tiró de la cadena y escondió la...
Todos apretujados en aquel enorme congelador; imaginarlos tan pequeñitos y ya temblando por el frío me desvela por las noches. La abstinencia sexual prescrita por el centro médico está forzando a mi cerebelo a utilizar una parte todavía inexplorada. Nunca...
El día azul, diamantino, desprende extraños destellos. Las voces, un poco bruscas de un grupo de amigos en plena pubertad, se rompen al alcanzar la orilla, junto a las olas. La mar se mece en un ronroneo suave, monótono. Mi vista, cansada, llena de brisa...
“Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol”, dijo con voz apagada y la piel todavía lívida por la exhumación de un sudor frío que apenas le permitía respirar. Una ligera brisa despertó y en la ralla del horizonte se empezó a dibujar el despuntar...
Una semilla en tierra desolada sembró, guiada por el instinto de quien nunca había sido agricultor; y aquel desierto de caricias y besos se aferró a ella. Sus manos, mullidas y pequeñas, se convirtieron en cuenco de vida donde saciar la sed y manantial...
-Hasta chocarse contra una pila de maderos. -¡No! -Sí. -No me lo puedo creer. -Así como te lo cuento: durante el descanso, se puso a leer el mensaje del móvil -al parecer de una vieja amiga-, tropezó, rodó y… -Y, entonces, ¿qué pasó? -Murió de un tablonazo:...
Desde que tengo turno de noche apenas coincidimos en casa y, claro, vivo con un ay en el cuerpo y en el alma. Pronto hará el año, mi marido sufrió una embolia. Con el piso a medio pagar, limpiar dos escaleras resultó insuficiente. Mientras voy a la compra,...
"Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa" La cara de la muchacha es una oda a la lividez y al cuerpo descompuesto por ataque indiscriminado y masivo de un virus. Una arcada le dobla el torso; aplasta sus ojeras con un guiño; se cubre...
Una semilla en esta tierra desolada por el fuego agarraba, con mayor fuerza de la necesaria, en mi puño mientras observaba, impotente, el campo que había trabajado durante todo el año con mis manos, los bosques colindantes que habían cobijado mi infancia,...
Escritor frustrado La bala, en la sien y, a sus pies, el manuscrito de otra novela inacabada. 21 de enero de 2011 El músico La bala, en la sien; fundido en negro y desfile de títulos de crédito. Bartolomé Quijano observa desde su butaca el revoloteo de...
-¿Por qué me mira así? –vociferó la muchacha, interrumpiendo el espectáculo. Palpitaba el pecho desnudo y, en el trasfondo, Joe Cocker se desgañitaba como si fuese un directo con Kim Basinger -¿Cómo? –balbuceó el hombre, sorprendido al tomar su copa....
El verde tallo se va espigando al ritmo que se deshojan calendarios. Entre cabriolas, mientras, ensaya retos, aprende la tortura de las matemáticas y desvela el misterio de los Reyes Magos. En su Carta de este año quedaron renglones huérfanos; la dueña...
Se muerde el labio inferior en un intento desesperado por atrapar las últimas sílabas de la palabra desbocada, emisario deshonesto que viaja sin pasar por el filtro de la reflexión previa. Entonces el caballo apenas domesticado de su interior despotrica,...
Al leve crujir de la viga de la que colgaba su padre, algunos lo habrían llamado mala suerte; Ambrosio Tártar, hijo, lo entendió como Destino, y, tiempo después, cuando la reflexión le permitió algún momento de lucidez, Juego de Dioses a merced del cual...
-Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel –anuncia María desde el quicio de la puerta y, a medida que la ola de sus palabras avanza, el murmullo de la habitación se va apagando, hasta quedar suspendido en el aire el tintineo de una cucharilla...
“A la cola, como todo el mundo” dijo la farmacéutica. Un silencio sepulcral invadió la ristra de clientes al verla levitar hacia el último, que retrocedió un paso para cederle el sitio. La teatralidad de sus movimientos y su aspecto –las manos enlazadas...
Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos. Yo los llamo así, pero no se lo digo a nadie. Sé que sólo habitan en mi imaginación. Ahora están allí, al final del corredor; empiezan a murmurar entre ellos, como viejos sabios, mientras se acercan lentamente....
Pequeñica y enfadada, asiente con la cabeza. Su gesto resulta rotundo y firme, rápido como su paso, pero todo el mundo sabe que, en su mente, las ideas son curiosas mariposas eternamente enfrentadas. Mira triste, cuando sonríe, y tras su tristeza se esconde...
¿Y eres tú quien me pregunta si te quiero? Pues claro que te quiero, pequeña mía, te quiero siempre que tu menudo cuerpo revolotea frente al espejo. No, no te pongas, todavía, a la defensiva; no pretendo entablar un juego de palabras ni decir cruel mentira....
Yo creo que la mar no aguantó la envidia y, mucho menos, la mirada de Elena que se mantuvo serena y orgullosa, fija en el infinito, durante toda la ceremonia. Con la honestidad de un animal fiero, la blanca y desafiante bravura se transformó, poco a poco,...