Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
“La noche es una estrella en tu cucharilla” En aquel callejón, hipnotizada por las luciérnagas de sus pequeños ojos, la voz de Iñi sonó pretendidamente sensual. Obviando el olorcillo indigesto del alcantarillado cuando amenaza tormenta, un cosquilleo me hormigueó, caprichoso, por la entrepierna, su mano se deslizó bajo la camiseta y, acto seguido, me besó. Vista con perspectiva, confieso con algo de vergüenza que la frase quizás careciese de significado. No obstante, me cautivó
9 de septiembre de 2011