Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Cada fin de semana regreso al barrio. Por el silencio de las calles del animal en duermevela -rey de su sabana-, voy arrastrando el peso del recuerdo de los libros y de los sueños de la infancia. Tres espigas de raza flamenquean con paso erguido y orgulloso...
Leer el post¿Y eres tú quien me pregunta si te quiero? Pues claro que te quiero, pequeña mía, te quiero siempre que tu menudo cuerpo revolotea frente al espejo. No, no te pongas, todavía, a la defensiva; no pretendo entablar un juego de palabras ni decir cruel mentira....
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-Estoy triste porque sé que nunca me meteré ahí –Los cuatro años de Laura, cargados de melancolía, señalan el agua del mar. Se pone sus gafas de sol con montura rosa chicle y deja desfallecer su espalda sobre la toalla como una auténtica Lolita. Mientras,...
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LA CARA Es el orden del mundo esparcido sobre un tablero, es el silencio del todopoderoso que con su ojo, el que todo lo sabe y el que todo lo puede, busca calmosamente entre miles de piezas amontonadas, desperdigadas...Y de entre todas ellas, una sola...
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Muros y balas, restos de batallas, que conforman la estructura interna de una ciudad y, con ella, una historia. Caminando, sin darnos cuenta, pisamos suelos sagrados donde yacen personas dejando constancia con nombres y fechas para rememorar las vidas...
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Yo trabajo en un bar. Es un bar de barrio donde nadie está de paso pero todo es transitorio Jueves, 11.3.99 Por fin he fregado la cocina Viernes, 12.3.99 Tengo agujetas. A mediodía me ha llamado K. para quedar con una gente de su universidad. Mañana trabajo,...
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Es primera hora de una mañana de invierno. El frío entibiado por la contaminación urbana nos espera a la salida del metro, donde una luz turbia nos recibe a nosotros, pequeños autómatas somnolientos de mirada perdida. Sin embargo, no es un día triste;...
Leer el postEl día azul, diamantino, desprende extraños destellos. Las voces, un poco bruscas de un grupo de amigos en plena pubertad, se rompen al alcanzar la orilla, junto a las olas. La mar se mece en un ronroneo suave, monótono. Mi vista, cansada, llena de brisa...
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