Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
-Hasta chocarse contra una pila de maderos. -¡No! -Sí. -No me lo puedo creer. -Así como te lo cuento: durante el descanso, se puso a leer el mensaje del móvil -al parecer de una vieja amiga-, tropezó, rodó y… -Y, entonces, ¿qué pasó? -Murió de un tablonazo:...
Leer el postSe oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos. Yo los llamo así, pero no se lo digo a nadie. Sé que sólo habitan en mi imaginación. Ahora están allí, al final del corredor; empiezan a murmurar entre ellos, como viejos sabios, mientras se acercan lentamente....
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Sonó el teléfono como siempre suena en medio del silencio, con su timbre abrupto e inesperado, porque, cuando esperas la llamada, nunca llega y, cuando el tiempo pasa, ya no esperas nada: La voz controlada de la enfermera desde el hospital, la confirmación...
Leer el postEn un pueblo que se llamaba Visavis, celebraban La Convención. Los lugareños, absorbidos por su rutina el resto del año, adornaban calles y balcones como si protagonizasen una secuela de Bienvenido Mr. Marshal. Allí se reunirían anónimos representantes...
Leer el postEl pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Cada noche me arengo en silencio: “mañana, tú decides cual de los dos pones primero”. Sin embargo, cuando despierto, no hay manera: el muy puñetero se aprovecha de mi ensueño, juega al despiste, se desliza...
Leer el postModas María se encuentra perdida en el extrarradio de la ciudad. Resiste las fluctuaciones de la economía gracias a los bailes de salón de pensionistas en su segunda juventud. Siempre es una incógnita predecir el resultado del cierre del año. A finales...
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