Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Hoy pasó por mi lado. Me miraba de reojo, presu miendo de cojera, un poco estirado y con la media sonrisa pintada, esa que dejaba escapar el orgullo de sentirse especial durante unos segundos, la sonrisa que yo heredé, irremediablemente, y la que heredaron...
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