Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
¿Puedo quedarme con sus juguetes?, se adivinaba en la entonación de los primeros balbuceos de la pequeña Nuria, apoyados en el brillo límpido de su mirada. Apenas hacía día y medio, había aprendido a sostenerse en pie, pero prefería la seguridad del suelo y el dominio del gateo cuando perseguía a Nora, la pastor alemán que la velaba, ojo avizor, tumbada bajo su cuna. Ahora, los padres de Nuria observaban a través de la pantalla del móvil como solicitaba permiso a Nora para tomar el ratoncito de goma de Snoopy, el nuevo cachorro. Lejos de preocuparse, decidieron grabar la curiosa escena y subirla a youtube.
20 de mayo de 2011