Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Escritor frustrado
La bala, en la sien y, a sus pies, el manuscrito de otra novela inacabada.
21 de enero de 2011
El músico
La bala, en la sien; fundido en negro y desfile de títulos de crédito. Bartolomé Quijano observa desde su butaca el revoloteo de abrigos y los restos de palomitas pisoteados, desperdigados por el suelo. Como era de esperar, nadie repara en la banda sonora. Ya no le producía ninguna satisfacción saberse entre la elite de quienes se sustentan gracias a su capacidad artística. Cuando llegase a casa visitaría el blog de Minie, La Friqui, revisaría descargas en el eMule, controlaría las subidas al YouTube…. Alguien alimentaría su ego creativo como para seguir viviendo de él.
22 de enero de 2011
La obsesión del pintor
“La bala, en la sien; la bala, en la sien” La idea repiqueteaba como radiada por un incombustible taquígrafo, invisible y fantasmagórico, en el trasfondo de cualquier conversación. Tumbada sobre la cama del estudio, me mostraba -profesional y transparente- cada lunar de su cuerpo. Después de la sesión, la llevaba a restaurantes caros, la narcotizaba con exóticos combinados en discotecas de moda, la apabullaba con halagos absurdos, acariciaba su piel con igual esmero que mi pincel a un lienzo nuevo… Pero la modelo siempre se negó.
26 de enero de 2011