Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
En Joan i la Ramona
Ya es Navidad en El Corte Inglés, anuncian en el televisor.
La piel de Joan es un pliego seco; sus manos, indecisas, temblequean al mesarse la barbilla. Pasa su mujer, pequeñita y afanosa, y en sus ojos curiosos renace la duda:
- Ja saps què és Nadal? –pregunta, sincero.
- Sí, Joan, ho sé -le contesta, paciente
- Nosaltres ens vam casar per a Sant Esteve –reflexiona-. M’estimes, encara?
- Sí, Joan, encara t’estimo
- Jo també t’estimo. –Y emocionado añade: - Per què no em fas un petó?
Ella se acerca y besa la frente vieja.
Veinte minutos después, vuelve a ser Navidad en El Corte Inglés.
Ya es Navidad
Ya es Navidad en El Corte Inglés, anuncian en el televisor.
La piel de Joan es un pliego seco; sus manos, indecisas, temblequean al mesarse la barbilla. Pasa su mujer, pequeñita y afanosa, y en sus ojos curiosos renace la duda:
- ¿Ya sabes que es Navidad? –pregunta, sincero.
- Sí, Joan, lo sé -le contesta, paciente
- Nosotros nos casamos por Sant Esteve –reflexiona- ¿Todavía me quieres?
- Sí, Joan, claro que te quiero
- Yo también te quiero. –Y emocionado añade: - ¿Me das un beso?
Ella se acerca y besa la frente vieja.
Veinte minutos después, vuelve a ser Navidad en El Corte Inglés.
2 de diciembre del 2010