Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
-Antes de que vuelva papá, sube esas persianas y descorre las cortinas... Las manos de la vieja crujen al sacarlas del embozo como ramas secas, pero no se queja. Señalan un punto impreciso de la esquina de la habitación. Allí, unas pupilas de animal acorralado...
Leer el postCuando, como cada tarde, regrese su padre, la tortilla de patatas con cebolla, esponjosa y torrada, presidirá la mesa. Impregnará la casa con su aroma y matará el olor a lejía: ese es el plan. Con el mal de San Vito todavía metido en el cuerpo, deja el...
Leer el postEn la línea de la curva de la onda de tu pelo, sin tú quererlo, me siento para presidir el lento suceder del mundo. Atalaya para el héroe, me mezo a tu paso y dirijo cada uno de tus pensamientos. Adoro el juego infantil y volátil de las hebras de tu flequillo,...
Leer el post“¡Ande, ande, ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena!”, cantan al unísono los niños de la casa mientras corren alrededor de la mesa, zambomba o pandereta en mano. La algarabía contagia a los adultos –padres, tíos, abuelos-, olvidan...
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Es primera hora de una mañana de invierno. El frío entibiado por la contaminación urbana nos espera a la salida del metro, donde una luz turbia nos recibe a nosotros, pequeños autómatas somnolientos de mirada perdida. Sin embargo, no es un día triste;...
Leer el postA las ocho de la mañana, con la autoridad otorgada por la máquina de la verdad y el traje azul oscuro jalonado en verde fosforito, el revisor se dirigía a los anestesiados conciudadanos, firme y seguro: -¿Puede enseñarme su ticket, por favor? Ícaro Ballón,...
Leer el post“A la cola, como todo el mundo” dijo la farmacéutica. Un silencio sepulcral invadió la ristra de clientes al verla levitar hacia el último, que retrocedió un paso para cederle el sitio. La teatralidad de sus movimientos y su aspecto –las manos enlazadas...
Leer el postDurante más de un año Manuela tuvo tres libros sobre su mesita de noche: una novela histórica, otro de narrativa contemporánea y un clásico universal bastante aburrido. Todos los sábados, como al resto del piso, les sacaba el polvo. Al cogerlos se sentaba...
Leer el post“Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo”, imploraba la pequeña, mientras escondía la cara en el regazo de su abuela. La vieja, con la mirada perdida y el perenne temblor de su mano derecha, permanecía en su sillón ajena a la niña y al trasiego...
Leer el post¿Puedo quedarme con sus juguetes?, se adivinaba en la entonación de los primeros balbuceos de la pequeña Nuria, apoyados en el brillo límpido de su mirada. Apenas hacía día y medio, había aprendido a sostenerse en pie, pero prefería la seguridad del suelo...
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