Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
El verde tallo se va espigando al ritmo que se deshojan calendarios. Entre cabriolas, mientras, ensaya retos, aprende la tortura de las matemáticas y desvela el misterio de los Reyes Magos. En su Carta de este año quedaron renglones huérfanos; la dueña...
Leer el postSe muerde el labio inferior en un intento desesperado por atrapar las últimas sílabas de la palabra desbocada, emisario deshonesto que viaja sin pasar por el filtro de la reflexión previa. Entonces el caballo apenas domesticado de su interior despotrica,...
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Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto, rayano en lo imperceptible, mientras la noche respira con su extraño crepitar sobre el celuloide. Desde el otro lado de la puerta, Steve acude, por fin, a su llamada y ella, con la...
Leer el postA mi mujer no le gusta que le fastidie sus estrategias y cuando preguntó, toda ella retórica y puesta en jarras en medio del comedor, dónde habría guardado las cenizas de su ex-marido me tembló hasta la campanilla de la garganta. Suelo mantenerme al margen,...
Leer el postYo creo que la mar no aguantó la envidia y, mucho menos, la mirada de Elena que se mantuvo serena y orgullosa, fija en el infinito, durante toda la ceremonia. Con la honestidad de un animal fiero, la blanca y desafiante bravura se transformó, poco a poco,...
Leer el post-Con nuestro mecánico de confianza. –Los labios bisbisearon al oído del maestro, como si en la soledad del estudio debieran ocultarse de alguien. Leonardo arrugó la frente y entornó los ojos en busca de un significado a las palabras. Acompañada por el...
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Lo que no mata, engorda por MJ -Y además nos hace daño –reniega para sus adentros la Sra. Agustina mientras saca de la nevera un pastel con más mantequilla que nata. Agustina se mueve pesada, enmarcado cada uno de sus pasos con el bisbiseo de unas zapatillas...
Leer el postCada mes de abril, cuando por fin parece que el bálsamo del tiempo ha cicatrizado y asumo resignada mi rutina rutinaria, recibo una carta donde afirma haber dejado de quererme. Es una carta escueta, bien escrita, de letra pulcra, sin demasiadas florituras...
Leer el post“Muerto pero mío”: el titular, escrito en grandes letras rojas, acompañaba la foto de portada de la tonadillera. Al leerlo, Carlota se sobresaltó; las manos enrojecidas arrugaron la revista; y una lágrima indiscreta se deslizó por el rostro. Emulando...
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Yo no sé de historia, pero sé lo que recuerdo y lo que recuerdo es esto: Yo en el s. XVI ya era hombre. Vivía –a veces en mi sueño la veo- en una austera cabaña sin espejos. Por eso, mi rostro en mi memoria siempre resulta algo difuso, marcado por los...
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