Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
-Ya te he dicho que…,-e intenta modular el tono hacia la contención Luisa, apoyada en el quicio de la ventana del piso superior, no puede ver la cara. Es limpiadora y cada día, hacía las doce, hace un descanso para fumarse un cigarrillo; cada día, mientras...
Leer el post-¡Totalmente! –Y golpeó la mesa con la seguridad de un mesías furibundo. Luego, bajo el tono hasta el murmullo desde donde prosiguió su charla amena y trivial con ese interlocutor invisible, tertuliano habitual residente en el paraíso de Entelequia, a...
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Con esa exactitud tan característica de la ciencia, le desgranó el misterio de la vida hasta convertirlo en una aséptica prueba de laboratorio: “Y, así, se fecundan los niños como tú”. Pausa mayestática y, no contento, se adentró en estudios neuro-científicos...
Leer el postEste gordo ocupa mucho lugar, por eso nunca lo traigo. Al principio, un cepillo de dientes y el peine de púas no molestaban. Luego, con el inicio de la primavera, Raúl me ofreció, generoso, un cajón de su mesita donde guardar unas bragas de repuesto y...
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“Totalmente, totalmente…, to-tal, el total, los totales”, se escudriñaba el cerebro María, bolígrafo en boca y posición de pensadora. Un ligero tic le hacía golpear con la punta de sus zapatos nuevos el suelo. “Plas, plas, replás” resonaba en el silencio...
Leer el postManuela despertó con la cabeza envuelta en una nube de resaca. Desorientada, buscó el origen de la luz diurna. Con la pesadez de un animal dolorido, miró su entorno a través de un guiño y se dio cuenta de que, bajo los efectos de un vino tinto del Alt...
Leer el post-Hasta chocarse contra una pila de maderos. -¡No! -Sí. -No me lo puedo creer. -Así como te lo cuento: durante el descanso, se puso a leer el mensaje del móvil -al parecer de una vieja amiga-, tropezó, rodó y… -Y, entonces, ¿qué pasó? -Murió de un tablonazo:...
Leer el postSe oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos. Yo los llamo así, pero no se lo digo a nadie. Sé que sólo habitan en mi imaginación. Ahora están allí, al final del corredor; empiezan a murmurar entre ellos, como viejos sabios, mientras se acercan lentamente....
Leer el postEn un pueblo que se llamaba Visavis, celebraban La Convención. Los lugareños, absorbidos por su rutina el resto del año, adornaban calles y balcones como si protagonizasen una secuela de Bienvenido Mr. Marshal. Allí se reunirían anónimos representantes...
Leer el postEl pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Cada noche me arengo en silencio: “mañana, tú decides cual de los dos pones primero”. Sin embargo, cuando despierto, no hay manera: el muy puñetero se aprovecha de mi ensueño, juega al despiste, se desliza...
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