Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
-Por lo que más quieras, lávate bien esas manos antes de acostarte –gritó su madre desde otro lado de la puerta. Por un momento, sintió el peso de la culpa: ¿Y si era cierto que era capaz de escudriñarte el pensamiento? Tiró de la cadena y escondió la...
Leer el post“La noche es una estrella en tu cucharilla”, leyó Maruja tras los rigurosos minutos de concentración. De pronto, mientras ella balanceaba el plato en el aire, me vi como la heroína de una novela romántica, música de fondo incluida. Vuelta en mí, ansiosa...
Leer el postLa noche es una estrella en tu cucharilla; de cada una de sus cinco puntas, pende el misterio de tu nombre. Aventurero de tu cuerpo me sumerjo, sin temor al vértigo que provoca, y navego en el fondo plateado que rodea las coordenadas de tu ombligo. El...
Leer el postDesde que tengo turno de noche apenas coincidimos en casa y, claro, vivo con un ay en el cuerpo y en el alma. Pronto hará el año, mi marido sufrió una embolia. Con el piso a medio pagar, limpiar dos escaleras resultó insuficiente. Mientras voy a la compra,...
Leer el postUna semilla en esta tierra desolada por el fuego agarraba, con mayor fuerza de la necesaria, en mi puño mientras observaba, impotente, el campo que había trabajado durante todo el año con mis manos, los bosques colindantes que habían cobijado mi infancia,...
Leer el postTodos apretujados en aquel enorme congelador; imaginarlos tan pequeñitos y ya temblando por el frío me desvela por las noches. La abstinencia sexual prescrita por el centro médico está forzando a mi cerebelo a utilizar una parte todavía inexplorada. Nunca...
Leer el post"La última alma humana ha muerto", anunció el televisor. La voz en "off" flotaba, espíritu errante, sobre el fondo azul y frío de un estudio desierto. Seguidamente, la imagen se distorsionó y un ruidillo monótono, de antena mal sintonizada, invadió al...
Leer el postCon este amargor tan extraño en el velo del paladar vivo desde tu marcha, en el lado derecho de la cama. La luz de la mesita apagada, el falso eco de tus pasos, tu aliento a mi espalda, la costumbre de tenerte, el volumen de tu cuerpo, la cuchara chocando...
Leer el postTodo el mundo sabía que era una mujer bala. El redoble de tambores; el traje de neopreno rojo metalizado refulgiendo al contacto de la luz de los focos; el alarido final del presentador rompiendo con el silencio expectante…Estudió químicas y durante un...
Leer el postAl leve crujir de la viga de la que colgaba su padre, algunos lo habrían llamado mala suerte; Ambrosio Tártar, hijo, lo entendió como Destino, y, tiempo después, cuando la reflexión le permitió algún momento de lucidez, Juego de Dioses a merced del cual...
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