Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Hay amor en la madrugada repiquetea la voz del rocío contra el dintel la ventana. “Ay, amor- dice él-, de todo cuanto es efímero sólo éste, eterno momento, anhelo: Sirena, son de hilo blanco tus escamas; tu torso desnudo, bañan, primeras luces del alba.”...
Leer el postIgual que lo hacen las ballenas, con su canto secreto y desesperado te llamo, amparada tras el eco de la noche, y el silencio devuelve mi súplica a la orilla de mi ventana, como el reniego de una lágrima a llegar a su destino. 5 de marzo de 2012
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Las cortas patitas puntean la acera como la estela de una mosca sobre el cristal de una ventana. Levita orgullosa la mascota, creyéndose cancerbero de los deseos de su dueña. Su largo pelo, de un marrón irreverente, ondea al ritmo de sus pasos, que ella...
Leer el postSi mi alma fuera pájaro, volaría a tu lado cada madrugada. Si mis brazos fuesen alas, quizás percibirías su batir en el alféizar de tu ventana. Pero Dios no quiso crear ave para acompañarte con su alegre (o su triste) trinar, sino frágil materia humana....
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Dime, háblame sobre el cielo, porque yo sé, lo he visto, que el cielo, cada hora, cambia su vestido. Dime, tú también lo sabes, ¿cómo era en la madrugada y cuantos pájaros han cantado sobre los encajes de sus faldas blancas? Dime, ¿y a media tarde?, ¿estaba...
Leer el postEn la línea de la curva de la onda de tu pelo, sin tú quererlo, me siento para presidir el lento suceder del mundo. Atalaya para el héroe, me mezo a tu paso y dirijo cada uno de tus pensamientos. Adoro el juego infantil y volátil de las hebras de tu flequillo,...
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