Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don

Publicidad

¿Cómo era aquella canción?

  Juan-Antonio.jpg -Mama, ¿cómo era aquella canción?

   -¿Qué canción?

   -Aquella que cantaba el yayo cuando jugábamos al escondite.

   -¡Ah!, no sé. Pregúntaselo a tu abuela... –frunce el ceño, pensativa. Sonríe: -Me parece que era...: “Ahí viene mi gavilán, con las cinco uñas de gato, el que no se esconda bien, las orejas se las arranco”.

   -Sí, es era.

   Mi madre se ha ido al comedor y yo me he vuelto a quedar sola en mi cuarto... Sí, fueron días llenos de luz. Yo escondía la cabeza entre sus piernas, mientras él me daba golpecitos en la espalda al ritmo de su voz.

   Mi abuelo era un gran abuelo, venía del campo y se llamaba Juan Antonio. Tenía el pelo blanco platino, la cara buena, el gesto tierno, la piel de leche, las venas del azul del cielo. Mi abuelo era, como el olivo, ancho y pequeño, pero robusto. Tan arraigado a la tierra que no existió temporal frío ni sol abrasador capaces de arrancarlo de ella, de esa tierra amarilla y seca. Por eso, cuando mi abuelo emigró a la ciudad, robó a la tierra un pedazo de su fuerza. Aquí la plantó y la hizo crecer, para luego regalármela a mí como única herencia. Y, además, era rojo, pero del rojo pobre, de quien es algo por tener un sueño al que agarrarse por las noches.

   “Ahí viene mi gavilán con las cinco...”: ya torno a ser niña, ya el cosquilleo del estómago llega; ya levanto la cabeza, ya busco ilusionada a mi compañera...

                                                      

                                                                       25 de noviembre de 1998

                                                             

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
L
<br /> y es que aunque pase el tiempo, y vuelques la vista  atrás a tu infancia, tendras perfectamente dibujadoe nt u mente aquellos momentos, que no son realmenete imporatnetes pero que de algun<br /> modo se quedaron grabados en tu mente.<br /> <br /> <br /> es como aquellas personas que sufren alzheimer, que siempre tienen en su mente un perfecto recuerdo de su infancia.<br />
Responder
M
<br /> <br /> Gracias, Lamesa, un placer tenerte por aquí. Aunque mi mala memoria me permite poco tirar de ellos, los recuerdos están en ese mundo donde podemos encontrar un buen motivo de escritura.<br /> <br /> <br /> Saludos<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> <br />
F
<br /> ... y más peor que siga, aún, sucediendo como pasa.<br /> <br /> Besos<br /> <br /> <br />
Responder
M
<br /> <br /> Razón, tienes<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> Besos, Flora<br /> <br /> <br /> <br />
F
<br /> Me ha gustado entrar a ese recuerdo tan bonito, amiga...<br /> <br /> Pero qué triste que en algún momento, los colores, como ha pasado con Dios, se usaran para separar a un hombre de otro.<br /> <br /> Besos<br /> <br /> <br />
Responder
M
<br /> <br /> Gracias, Flora. En su momento, fue un ejercicio para un curso que hice hace..., uf, "qui lo sa". Se trataba de evocar un recuerdo emulando a Proust y sus magdalenas. A mi, el escribirlo, me llenó<br /> de alegría porque me hizo revivir mi infancia y convertir su recuerdo en algo más palpable y presente. Conmigo, lo llevo, y aunque sea triste que un día los colores separasen a tante gente, aun<br /> lo es más que se vaya perdiendo en el camino el conocimiento de que eso, realmente, sucedió.<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> Besos y abrazos<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> <br />