Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Con esa exactitud tan característica de la ciencia, le desgranó el misterio de la vida hasta convertirlo en una aséptica prueba de laboratorio: “Y, así, se fecundan los niños como tú”. Pausa mayestática y, no contento, se adentró en estudios neuro-científicos...
Leer el postEste gordo ocupa mucho lugar, por eso nunca lo traigo. Al principio, un cepillo de dientes y el peine de púas no molestaban. Luego, con el inicio de la primavera, Raúl me ofreció, generoso, un cajón de su mesita donde guardar unas bragas de repuesto y...
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Javier Valdemoro Orduña, empresario, natural de Madrid, casado y con dos hijos, se presentó, documento de identidad en mano, en los juzgados a la fecha y hora requerida. A paso ligero, trotó con la gallarda apostura de un pura sangre por la escalinata...
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“Totalmente, totalmente…, to-tal, el total, los totales”, se escudriñaba el cerebro María, bolígrafo en boca y posición de pensadora. Un ligero tic le hacía golpear con la punta de sus zapatos nuevos el suelo. “Plas, plas, replás” resonaba en el silencio...
Leer el postEl día azul, diamantino, desprende extraños destellos. Las voces, un poco bruscas de un grupo de amigos en plena pubertad, se rompen al alcanzar la orilla, junto a las olas. La mar se mece en un ronroneo suave, monótono. Mi vista, cansada, llena de brisa...
Leer el postManuela despertó con la cabeza envuelta en una nube de resaca. Desorientada, buscó el origen de la luz diurna. Con la pesadez de un animal dolorido, miró su entorno a través de un guiño y se dio cuenta de que, bajo los efectos de un vino tinto del Alt...
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