Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
Cada vez que pasaba frente al escaparate con mi disfraz de joven rudo y deportista, el susurro de la camisa, vaporosa y sensual, se deslizaba por mi nuca, como si me hablase la promesa de un amante furtivo. De inspiración vintage, un etéreo lazo de encaje...
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Ella sabrá lo que se hace. Ahora, va y me masculla en una queja lastimera un “soy infeliz”, la muy absurda. Avisada, queda. De niña, nunca la consentí y a estas alturas, menos. Además, se lo advertí cuando me confesó haberse acostado con el piltrafa del...
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El pistoletazo de la rutina señalado por la música estridente del móvil despertó a Manuela dispuesta a emular, una vez más, al protagonista de El día de la marmota. El sonido cesó con una suave presión sobre el botón táctil de última generación de antiguos...
Leer el post¿Y eres tú quien me pregunta si te quiero? Pues claro que te quiero, pequeña mía, te quiero siempre que tu menudo cuerpo revolotea frente al espejo. No, no te pongas, todavía, a la defensiva; no pretendo entablar un juego de palabras ni decir cruel mentira....
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