Tengo un don. No es escribir, sino estar callada. A veces, escribo; entonces, hablo; ergo, pierdo mi don
A veces, caminando por los senderos del falso silencio, acompañada por el murmullo de las olas del mar o el crepitar de las hojas secas caídas de los árboles, el recuerdo de su voz melódica me invade y el peso de la nostalgia se apodera de mí. Entonces...
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